viernes, 3 de octubre de 2014

Por él Apóstol: Fernando Echeverria
             TRANSICIONANDO PARA COSAS GRANDES 







Quiero decirte que el señor siempre quiere lo mejor para nosotros, el señor nunca ha querido mal para sus hijos. 

En mi experiencia ministerial escucho personas que me dicen Dios me ha dejado solo, porqué me pasan tantas cosas a mi si yo no soy malo, yo doy buen testimonio. 

Pero no han querido entender que lo que pasa no es para mal sino para bendición mayor, de Ministerio, familia, economía y todo lo que te rodea.
Hoy te he venido a decir de parte de Dios que lo que tú estás viviendo es un tiempo de transición.

Entonces entiende que es un tiempo de transición. Como sucedió con el apóstol Pablo permite que suceda en ti. 
 Veo personas que son malas practicando tantas abominaciones ante Dios, y como 

Dios permiten que le prediquen la palabra y le hablen de él. 
Pero es porque el señor quiere cambiar tu vida, quiere hacer cosas nuevas, es porque Dios  quiere entre en una transición a algo nuevo a una nueva vida espiritual, nueva familia y nueva economía. 
He venido a decirte como apóstol y profeta de Jesucristo el señor te manda a decir que este es un tiempo de transición sobrenatural, el cual tú estás viviendo o el sé yo quiere que entres en ese tiempo para entender que está diciendo Dios. Respecto a la transición.  

Miremos la definición de la transición.                                                                            

Una transición es un proceso de cambio de una realidad a otra entonces miremos Génesis 7 – 23 la historia de Noé.
Noé estaba en una transición sobrenatural pecaminosa y llena de mal a una tierra limpia por el diluvio, Noé tuvo que pasar un tiempo flotando sobre las aguas  y fue un momento que él no tenía tierra firme  
Bajo sus pies para pisar era totalmente dependiente de Dios.

Quiero decirte primeramente  que la iglesia de cristo está siendo transicionada a lo apostólico  hay un tiempo en el cual no hay  tierra firme bajo sus pies. Es un tiempo en el cual la iglesia se encuentra en medio de dos realidades que son la religión (las viejas costumbres)  y lo nuevo lo apostólico.

La tradición, religión o viejas costumbres no dejan ver la realidad nueva lo apostólico, Dios no echa  vino nuevo en odre viejo por lo tanto la iglesia para pasar esta transición. 
Debe permitir que Dios rompa el odre viejo para que el proceso de la transición no sea tan doloroso.

Una transición siempre promueve cambio, realidades. Muchas veces una transición implica un proceso largo y doloroso.

La escritura no dice que el arca de Noé tenía remo, la razón por la cual el arca no tenía remo es porque Dios no quiere que el hombre dirija cuando está en transición  a algo nuevo, Dios llevo el arca a donde él quiso llevarla.

Noé tuvo que depender totalmente de Dios y esa dependencia lo llevo a un nuevo lugar, a una nueva tierra limpia. 
La inundación fue el resultado de un nuevo pacto de la gracia y misericordia de Dios que fue sellado poniendo el arcoíris en el cielo.    
Cuando  la iglesia está siendo transicionada rumbo a lo apostólico es tiempo de confiar en Dios él te llevara a un lugar purificado por las aguas, por el espíritu santo a una nueva tierra.

Acordémonos de la transición de nuestro señor Jesucristo cuando fue azotado, coronado. Mateo 27-27   fue para un nuevo cuerpo glorioso y una victoria tanto que está sentado a la diestra de Dios padre.

Job aunque fue muy fuerte y dolorosa su transición (Job 1- 15)
Pero eso produjo en Job algo mayor y algo nuevo (Job 41-10).
José fue echado en una cisterna y vendido por sus hermanos, encarcelado (Génesis 39 -20) y muchas cosas. Y era porque José estaba siendo transicionando para algo grande para hacerlo hombre de gobierno. Génesis 41- 42  Dios te esta transicionando para que seas un hombre de reino de gobierno

Conclusión:

La iglesia tiene que ser obediente y dejarse transicionar a lo apostólico para perfección de los  santos y poder llegar a la estatura y plenitud de cristo, rompiendo el  odre viejo para que venga el vino nuevo por medio de la transición.
Desechando el vino añejo para beber el nuevo vino, nuevo lo nuevo de Dios, lo guiado por el espíritu santo para lograr la victoria en cristo Jesús.